BATALLAS EN EL DESIERTO, LAS
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Durante una noche de “felicidad indecible” la virtuosa Alcmena es fecundada por quien ella supone su marido, pero que luego resulta ser el dios Júpiter, que ha asumido la forma de su esposo. Si no solo sus sentidos físicos sino también las fibras más profundas de su corazón fracasaron en decirle quién estaba con ella en la cama, ¿puede estar segura de algo? ¿Puede siquiera estar segura de que ella es ella misma? El narrador que cuenta la historia de la Marquesa sugiere oblicuamente que el autor del embarazo de la dama puede ser sobrenatural (el niño “cuyo origen, precisamente porque era más misterioso, también parecía ser más divino que el de las otras personas”, palabras agregadas por Kleist cuando revisó el relato en 1810) y así, debajo del misterio banal de quién cometió el acto, puede surgir un misterio más hondo. Tras haber insinuado estas profundidades, Kleist cambia de rumbo. Pero, detrás de la solución feliz propuesta por la narración para el enigma de la paternidad del niño, el oscuro aire de inquietud de la Marquesa sugiere que el género cómico donde se encuentra inmersa puede no ser al que verdaderamente pertenece.
De la Introducción de J. M. Coetzee (Premio Nobel de Literatura)
HEINRICH VON KLEIST
(Frankfurt, 1771 - Berlín, 1811) Poeta y dramaturgo alemán. En 1799 inició estudios de leyes y filosofía en Frankfurt y se interesó profundamente por la obra de los más destacados pensadores e intelectuales de la época, como Kant, cuya influencia se refleja en su primer drama, La familia Schroffenstein (1810). Más tarde rechazó lo que consideraba un exesivo culto a la razón, y se acercó a la filosofía de Rousseau, lo cual provocó que abandonara sus estudios y a su prometida y realizara varios viajes a Francia y Suiza. En esta época inició la escritura de Robert Guiskard (1803), que quedó inconclusa.
Funcionario del estado en 1804, la caída de Prusia en 1806 reavivó sus sentimientos patrióticos, por lo que fue encerrado en el fuerte de Joux por los franceses. Recobrada la libertad, residió dos años en Dresde. Por esta época redactó Anfitrión (1806) y El jarro roto (1806), una comedia realista. Siguieron a estas obras Pentesilea (1807), Käthchen von Heilbronn (1808) y La batalla de Arminio (1809), de firme voluntad patriótica. Más contradictorio fue su último y más celebrado drama, El príncipe de Homburg (1810), basado en un episodio de la guerra de los Treinta Años.
A su regreso en Berlín, ingresó en el círculo romántico de Arnim, Fouqué y Brentano, donde editó la revista Berliner Abendlätter. Durante toda su vida adulta, luchó infatigablemente por incitar a sus compatriotas a la resistencia contra Napoleón. Puso fin a su atormentada vida a los treinta y cuatro años suicidándose en el lago Wannsee. La obra de Kleist, entre el clasicismo y el Romanticismo, se ha considerado una de las mejores de la dramaturgia alemana.
9789872989606
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